Dios Gecko de los pantanos que fabrica monzones
Ipilya es el dios de la tormenta del pueblo australiano, manifestado en forma de un colosal gecko de cien metros de largo. Su residencia es un pantano vasto e inhóspito, un territorio que pocos humanos se atreverían a explorar. La escala de Ipilya es difícil de comprender: es menos un animal que un accidente geográfico viviente, una formación física que respira y se mueve con intención divina.
La función de Ipilya es generar las tormentas que caracterizan el monzón australiano. Su método es brutalmente simple: durante la estación de monzones, Ipilya absorbe cantidades gigantescas de agua y lodo del pantano donde habita. Luego, mediante actos de expulsión que parecen ser parte de su fisiología natural, lanza este caudal hacia el cielo. El agua y el lodo se elevan, se transforman, se condensan en nubes de proporciones épicas cargadas de energía eléctrica.
Cuando las condiciones son correctas, Ipilya adiciona su voz a la conjuración. Un rugido que resuena a través de continentes anuncia su participación en el proceso. A continuación, comienza el espectáculo meteorológico: vientos turbulentos, lluvia torrencial, destellos de rayo que iluminan el cielo. Es como si el gecko divino estuviese limpiando el mundo mediante agua y fuego.
Cumplida su labor, Ipilya se retira a su pantano para descansar al sol tranquilamente hasta que llegue la próxima temporada. Durante ese tiempo de reposo, es absolutamente imperativo no molestarlo. Quien ose invadir su territorio o despertarlo prematuramente será sorbi inmediatamente. Para Ipilya, los humanos son poco más que perturbaciones insignificantes en su dominio acuoso.