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Dioses y Diosas

Kidili

Dios de la Luna de los aborígenes australianos

Dios de la Luna viejo y caliente

También conocido como Kidilli, Kulu.

Kidili es el dios de la luna australiano, aunque su carácter dista mucho de la serenidad contemplativa que frecuentemente se asocia con las divinidades lunares. Es un ser cuya naturaleza es voyeurista y depravada, alguien que utiliza su posición celestial para buscar satisfacción de impulsos lascivos. Su historia es una advertencia sobre cómo incluso el poder divino no redime la depravación moral.

Desde su residencia lunar, Kidili pasaba sus tiempos observando a las mujeres hermosas de la tierra inferior. Su mirada no era casual ni inocente: estaba cargada de deseo, de intención sexual. Esta vigilancia celestial continuó hasta que Kidili, incapaz de contenerse más, descendió a la tierra en un arrebato de lujuria lunar. Su propósito era claro: tomar por la fuerza a las mujeres que había estado estudiando desde el cielo.

Sin embargo, Kidili encontró oposición inesperada. El Wati-Kutjara, una deidad aborigen australiana, intervino para proteger a las mujeres. El enfrentamiento fue breve pero decisivo. Wati-Kutjara utilizó un boomerang como arma de castigo, hiriendo severamente a Kidili en sus genitales. Este acto no fue simplemente violencia: era retribución simbólica, una castración que reflejaba su criminalidad sexual.

Kidili, mortalmente herido, se retiró a una charca donde murió. Su espíritu ascendió a la luna, donde permanece como recordatorio de que ni siquiera la inmortalidad divina puede compensar la depravación. Las mujeres a las que intentó atacar, agradecidas por su rescate, ascendieron al cielo nocturno y se transformaron en las Pléyades, donde pueden observar a Kidili impotente y distante desde su nueva posición de seguridad celestial.

Otra ficha al azar