Dios de la gula y de la ruptura de puertas
También conocido como Luma-Luma.
Lumaluma es una deidad australiana cuyo atributo principal es la gula desenfrenada, la sed insaciable de consumo. Su origen es interesante: comenzó como una ballena que llegó a la costa de Cabo Stewart bajo una forma humanizada, presentándose como un sabio conocedor de rituales sagrados. Su aparente sabiduría le granjeó confianza, y pronto fue invitado a los festines comunitarios. Pero su verdadera naturaleza se revelaría durante estas celebraciones.
En cualquier banquete, Lumaluma se adjudicaba más comida de la que podía cualquier mortal. Sus proporciones, heredadas de su forma de ballena original, permitían un consumo masivo. Más perturbador aún era su afirmación de que su sagrado estatus divino le permitía comer más que los demás, que sus porciones eran reservadas únicamente para él. Mientras los mortales se conformaban con lo que quedaba, él se saciaba en abundancia. La comunidad, cada vez más resentida, comenzó a excluirlo de los festines.
Sin embargo, la exclusión no detuvo a Lumaluma. Bastaba que viese el humo de un fuego de campamento para calcular perfectamente dónde se hallaban los alimentos. Aparecía sin invitación, sin permiso, devorando las provisiones. Su comportamiento se tornó cada vez más ofensivo, hasta que cruzó una línea final: comenzó a consumir niños muertos, un acto que violaba tabúes profundos. La comunidad, consumida de ira y repugnancia, se levantó en masa contra él.
La batalla fue larga y terrible porque Lumaluma, en su tamaño de ballena, era casi inmortal. Aún mientras lo atacaban con palos, piedras y lanzas, pedía que frenaran sus golpes para poder explicar sus rituales sagrados. Su tenacidad refleja cómo la gula puede ser más poderosa que el instinto de supervivencia. Finalmente, ataron su enorme cuerpo a un árbol, lo cubrieron con ramas, y se rumorea que regresó al mar como ballena. Quizá nunca murió realmente, condenado a existir perpetuamente como símbolo de consumo sin mesura.