Dios murciélago hambriento de sexo
En la mitología del pueblo Murinbata, Tjinimin es una deidad de naturaleza compleja: un dios murciélago caracterizado por un apetito sexual desenfrenado que lo llevó a cometer actos de un significado cósmico considerable. Su principal transgresión fue intentar seducir a las mujeres que eran consortes de la Gran Serpiente Arco Iris, una de las deidades más poderosas de la cosmología australiana. Esta fue una violación gravísima del orden establecido.
Las represalias fueron inmediatas y brutales. Los guardianes del orden cósmico intentaron castigar a Tjinimin de múltiples maneras: lo atacaron con enjambres de abejas, intentaron ahogarlo desviando el curso de un río, y finalmente lo arrojaron desde un acantilado a rocas irregulares. Sin embargo, Tjinimin poseía poderes mágicos de regeneración que lo hacían prácticamente inmortal. Se cuenta que incluso fue capaz de cortarse su propia nariz y volverse a pegar el extremo seccionado mediante poder mágico.
Enfurecido por su supervivencia, Tjinimin fabricó una lanza mágica e intentó descargar su rabia sobre la Serpiente Arco Iris, alcanzándola y apuñalándola en el costado. El grito de agonía de la divinidad herida causó convulsiones en toda la creación. Buscando salvar algo de su poder, la Serpiente Arco Iris se sumergió en el fondo del mar, llevándose consigo hasta el último resto del fuego. Con este acto, el fuego desapareció del mundo.
Tjinimin, testigo de cómo su acción había causado una calamidad cósmica, se desmoronó. La luz y el fuego se convirtieron en fuentes de terror para él. Se convirtió en criatura completamente nocturna, durmiendo durante el día e intentando evitar cualquier iluminación. El dios murciélago que una vez perseguía incesantemente se retiró a vivir en la oscuridad, dejando constancia de su derrota y la transformación de su naturaleza en castigo por su transgresión.