Una Diosa Creadora un poco tonta
Yhi es una de las diosas creadoras más importantes en la mitología de los pueblos Kulin del sureste de Australia, un personaje que emerge del Tiempo del Sueño para transformar un mundo inerte en un cosmos vivo y palpitante. Dormida desde tiempos inmemoriales en la oscuridad primordial, Yhi despertó un día y su sola presencia iluminó el mundo entero con un resplandor luminoso. Conforme caminaba explorando este nuevo terreno, las flores brotaban bajo sus pasos, las mariposas salían volando de las cuevas oscuras donde miraba, y en las sombras descubrió espíritus que anhelaban tomar forma física. Con generosidad divina, Yhi les otorgó cuerpo y los llenó de vida.
Sin embargo, Yhi no era especialmente dotada en anatomía. Muchas de sus primeras creaciones carecían de patas, alas o aletas, quedando condenadas a la inmovilidad. Cuando sus criaturas comenzaron a lamentar este defecto fundamental, Yhi fue piadosa y regresó al mundo para enmendar su error. Así añadió piernas, alas y aletas a sus criaturas, aunque sus conocimientos continuaban siendo imperfectos: el resultado fue la extraordinaria fauna australiana, con sus ornitorrincos, emúes, canguros y tantas otras formas inusitadas que el continente nunca dejaría de sorprender.
Cuando notó a los humanos con sus dos delgadas piernas, despreciados por otras criaturas, Yhi decidió crear una compañera para el hombre solitario. Usando el tallo más hermoso de una flor, modeló la primera mujer. Satisfechos por fin con el regalo divino, los dos humanos se alejaron juntos y Yhi se retiró triunfal al Tiempo del Sueño. Su legado perdura en la extraordinaria diversidad de la vida australiana, testimonio de una diosa que aprendió sobre la marcha y cuya torpeza anatómica resultó ser la bendición más colorida que el mundo recibiera.