Monstruos horribles de serpiente
Los Adroanzi son criaturas asquerosas, horribles y prácticamente escurridizas que nacieron de forma repugnante del cuerpo de Adro, el dios serpiente malévolo de los lugbara. Tienen la apariencia de aberraciones acuáticas, más parecidas a monstruos infernales que a bestias naturales, y son considerados mensajeros directos de la maldad en el mundo físico. Cada Adroanzi es una encarnación del caos y la destrucción que Adro propagó a través de los ríos africanos.
Estas criaturas tienen por costumbre ocultarse en las aguas profundas y detrás de las rocas, acechando en la penumbra y esperando el momento en que un humano desprevenido se acerque demasiado. Los lugbara creían firmemente que si te cruzabas con un Adroanzi al anochecer, la criatura se apoderaría de tu esencia y te seguiría a través de la noche, lamiéndose los labios con anticipación mientras se acerca lentamente a tu casa. El terror que despierta en la tradición lugbara es casi palpable.
Existe una sola defensa probada contra un Adroanzi: nunca, bajo ninguna circunstancia, debes darte la vuelta para mirarlo. Si te asomas hacia atrás y lo ves de frente, ya estás irremediablemente perdido, pues el encuentro visual es lo que le da poder sobre ti. Mantén la vista fija hacia adelante, finge que nada sucede a tu espalda, camina sin vacilar y quizá, solo quizá, logres escapar con vida cuando alcances la seguridad de tu hogar.