Dios supremo de los mensajes confusos
También conocido como Hyel-Taku.
Hyel, también llamado Hyel-Taku, es el dios supremo del pueblo bura del norte de Camerún. Su poder abarca la creación y el destino humano, pero es particularmente recordado en la mitología bura por el rol que desempeñó en la definición del lugar de la muerte en el orden cosmológico. Según la tradición, en los primeros tiempos de la creación, la muerte era desconocida para la humanidad: los mortales vivían en perpetua ignorancia de su inevitable fin.
Cuando llegó el primer caso de muerte, los humanos quedaron perplejos ante el fenómeno de un ser que había dejado de moverse y de respirar. Sin precedentes que guiar sus acciones, enviaron un mensajero a Hyel: un gusano humilde que ascendió al cielo para consultar la voluntad divina. Hyel, en su sabiduría, impartió instrucciones precisas: debían colgar el cadáver en un árbol y cubrirlo con aguanieve, proceso que traería la resurrección del difunto.
Sin embargo, el lagarto, una criatura de ingenio travieso, escuchaba escondido las instrucciones divinas. Cuando el gusano descendía hacia la Tierra, el lagarto saltó adelante gritando que Hyel había ordenado lo contrario: había que enterrar el cuerpo profundamente en la tierra. Los humanos, confundidos pero confiados en lo que parecía ser un mensaje divino, cavaron un hoyo y depositaron el cuerpo allí.
Cuando el gusano llegó con las verdaderas instrucciones, los humanos ya estaban demasiado exhaustos de cavar. Perezosos y cansados, no se molestaron en desenterrar el cadáver. Así, por pereza humana y malicia animal, la muerte se convirtió en permanente, y la oportunidad de revivir a los muertos se perdió eternamente. Esta narrativa explica por qué, en el orden actual del mundo, la muerte es irreversible.