Dios creador del árbol de la vida
Nyambe es también el nombre del dios creador adorado por el pueblo itsekiri de Nigeria, una deidad distinta aunque emparentada con su homónimo lozi. Este Nyambe itsekiri es recordado especialmente por su don más preciado a la humanidad: el Árbol de la Vida, plantado en su jardín celestial como fuente de renovación y sanación eternos.
El árbol guardaba una virtud extraordinaria: quien lo visitaba, lo tocaba y se abrazaba a su tronco se veía liberado de dolencias y restaurado en su vigor. Durante los primeros tiempos, los humanos apreciaban el regalo divino y acudían frecuentemente a buscar remedio en él. Pero poco a poco, la familiaridad engendró la negligencia. Los hombres dejaron de valorar lo que antes consideraban sagrado, convirtiéndolo en cosa vieja y aburrida que no merecía el esfuerzo de visitar.
Nyambe, ofendido por esta ingratitud, decidió retirar su regalo. Arrancó el Árbol de la Vida de raíz y lo llevó consigo a los confines del cielo, lejos del alcance de la humanidad. Desde ese momento, la enfermedad y el deterioro se convirtieron en compañeros inseparables de los hombres, y ni siquiera la muerte pudo redimirlos de haber despreciado el acto de generosidad más grande del dios creador.