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Dioses y Diosas

App Chungdu

Bhután Dios de la buena suerte

Un Dios de la Buena Suerte de aspecto bastante enfadado

App Chungdu es una deidad de Bután, el reino del Himalaya conocido como la tierra del Dragón del Trueno. A diferencia de muchas otras divinidades budistas que predican la serenidad y la compasión universal, App Chungdu lleva un rostro visiblemente enfadado. No es la ira justa de un Dharmapala tibetano, sino más bien una irritación permanente, como si alguien acabara de interrumpirlo en algo importante y nunca lo perdonara del todo por ello. Y con ese temperamento irascible, App Chungdu preside la buena fortuna y la suerte.

La deidad recibe tributos y dinero en efectivo de sus devotos en la puerta de sus templos, lo cual sugeriría que su irritación tal vez sea justificada: después de todo, ser una deidad y tener que lidiar con pagos de dinero efectivo es indignante. Pero aquí viene el detalle curioso. Tras aceptar los tributos con visible desagrado, App Chungdu no simplemente otorga la fortuna. En su lugar, requiere que el suplicante lance un dado desde una bandeja especial. Tu suerte, por tanto, no es segura ni está garantizada por el pago. Debes jugar el juego. La fortuna verdadera, parece enseñar App Chungdu, es aquella que se gana, no simplemente se compra.

Una historia clásica ilustra la naturaleza misteriosamente benévola de este dios irritable. En el Valle de Haa en Bután, un escultor dedicado estaba tallando una estatua de Buda. Todo progresaba perfectamente hasta que llegó al momento crucial: la cabeza. Allí se atascó completamente, incapaz de crear una cabeza que hiciera justicia a su obra maestra sin cabeza. Desesperado, continuó, cuando de repente apareció un vendedor ambulante llevando en su cesta una cabeza de Buda perfectamente tallada. Milagrosamente, encajaba casi a la perfección con el cuerpo sin cabeza. Cuando el escultor preguntó al vendedor cuánto quería por ella, el misterioso hombre desapareció sin responder, dejando atrás su regalo extraordinario.

Aquella cabeza, que según la tradición fue dejada por el mismo App Chungdu en una de sus raras manifestaciones de bondad, sigue unida a la estatua hasta hoy. Permanece en el templo, examinada por generaciones de peregrinos que reconocen en ella el signo de una divinidad que, bajo su rostro furioso y sus insistencias sobre la suerte ganada, posee un corazón capaz de intervenir en favor de aquellos cuya devoción es sincera.

Otra ficha al azar