Deidades fantasmales de la protección en el Bön tibetano
También conocido como Srungma.
Srung-Ma, también conocida como Srungma, es una deidad de la tradición tibetana Bön, la religión indígena que coexistía en el Tíbet antes de la llegada del budismo. El nombre Srung-Ma procede del tibetano y significa literalmente «protectora» o «guardiana», lo que refleja su función primordial en la cosmología religiosa tibetana. A diferencia de muchas otras figuras del budismo, Srung-Ma mantiene sus raíces profundas en las creencias autóctonas tibetanas, lo que la hace especialmente representativa del proceso de sincretismo religioso que caracterizó la adopción del budismo en la región.
Según las tradiciones originales del Bön, los Srung-Ma fueron inicialmente espíritus aterradores, las almas inquietas de personas que habían fallecido de forma traumática o violenta. Estas entidades permanecían atrapadas entre el mundo de los vivos y el de los difuntos, llenas de angustia y venganza, causando perturbaciones a los vivos. La religión del Bön desarrolló rituales y cultos para apaciguarlas y transformarlas en protectoras útiles en lugar de amenazas descontroladas.
Cuando el budismo llegó al Tíbet alrededor del siglo octavo, la tradición búdica no rechazó al Bön sino que lo integró gradualmente, transformando sus deidades más poderosas en guardianes del Dharma. Srung-Ma fue una de estas conversiones; la feroz energía de estos espíritus fue reorientada hacia la protección de la doctrina budista y sus practicantes, en lugar de ser simplemente apaciguada. Este proceso suavizó sus características más terroríficas, aunque conservó su poder y su capacidad de actuar con ferocidad contra quienes amenazaban el orden espiritual.
Hoy en día, Srung-Ma figura entre los Dharmapalas tibetanos, las deidades tutelares del budismo tibetano, manteniendo el recuerdo de sus orígenes más antiguos en su iconografía y en las prácticas rituales asociadas a su culto. Su existencia ejemplifica cómo el budismo tibetano, a diferencia de otras ramas del budismo, ha mantenido una relación compleja y enriquecedora con las tradiciones religiosas previas, integrándolas en lugar de eliminarlas.