Diosa del amor, la fertilidad y la guerra
También conocida como Anat.
Anath era una poderosa deidad de la guerra, el amor y la fertilidad en la mitología cananea y ugarítica, siendo hermana y consorte de Baal. Como diosa de la guerra poseía una naturaleza violenta y apasionada, conocida por su ferocidad en el combate y su temperamento impetuoso que frecuentemente la metía en conflictos complicados.
Uno de sus episodios más célebres es el conflicto en torno a un arco extraordinario que pertenecía a Aqhat, un mortal de particular importancia. Anath, deseando apropiarse del arco, intentó por diversos medios convencer a Aqhat de que se lo cediera. Cuando él se negó, ella recurrió a la violencia: lo envió al inframundo en su cólera. Sin embargo, Aqhat se llevó consigo el arco, rehusándose a soltarlo incluso ante la muerte. Este evento reveló ser de consecuencias catastróficas, pues el arco no era un simple objeto: era un talismán celestial cuya función era sostener los cielos. Su pérdida en el inframundo causó que los cielos se desmoronaran.
Ante esta catástrofe, Anath se vio obligada a buscar la intervención de El, el dios supremo cananeo, para que restaurara el orden celeste. Esta petición constituye una rara muestra de Anath admitiendo error, pues normalmente ella enfrentaba los conflictos mediante la fuerza bruta. La resolución del asunto requirió su humildad y la acción de poderes superiores.
Posteriormente, Anath fue adorada también en Egipto, donde llegó a ser conocida como Anat, siendo incorporada al panteón egipcio como una diosa guerrera más en el complejo sistema de creencias del valle del Nilo.