Dios del Conocimiento confundido que hizo una sabia elección
También conocido como Stonecoat.
Ocasta, también llamado Stonecoat, es el dios del Conocimiento Cherokee, pero su historia es la de una deidad atormentada por la ambigüedad moral. A diferencia de muchos dioses que tienen una naturaleza clara—buenos o malos—, Ocasta está perpetuamente dividido entre sus impulsos constructivos y sus impulsos destructivos. Un día ayuda al Creador en la edificación del cosmos; al siguiente, causa destrucción y caos. Esta inconstancia lo define: es el dios de la indecisión elevado a categoría divina.
Ocasta inventó a las brujas para que realizaran el trabajo sucio que él mismo no quería ejecutar. En lugar de actuar directamente, delegó sus impulsos más oscuros en criaturas que podían actuar sin restricción. Pero su plan falló. Mientras vagaba por la tierra, una mujer lo atacó con un palo puntiagudo, hiriendo al dios del Conocimiento. Luego, los hombres del pueblo más cercano lo capturaron y lo arrojaron al fuego como castigo por sus crímenes y sus creaciones malignas.
Aquí es donde la historia de Ocasta toma un giro inesperado. Enfrentado a la muerte y quizá tocado por la desesperación o la comprensión última, su buena naturaleza prevaleció. En sus últimos momentos, bendijo a sus captores con conocimiento, sabiduría y poder sanador. Algunos de ellos se convirtieron en los primeros curanderos Cherokee, portadores de un conocimiento que provenía incluso de un dios caído.
La historia de Ocasta enseña que incluso los seres más problemáticos o ambigüos pueden contribuir algo valioso. Su maldad creó brujas, pero su bondad final engendró curanderos. Para los Cherokee, Ocasta era un recordatorio de que el conocimiento puede venir de lugares inesperados, y que la redención es posible incluso en los momentos más oscuros.