Aficionado al teatro inmortal y mecenas real de los actores
También conocido como Cao Ching-Hsiu, Cao Jingxiu, Cao Yi, Ts'ao I, Ts'ao Kuo-Chiu.
Cao Guojiu es uno de los Ocho Inmortales del taoísmo, una deidad especialmente venerada como mecenas y protector de los actores, artistas teatrales y todos aquellos dedicados a las artes interpretativas. Su elevación a la inmortalidad fue resultado de un viaje espiritual que lo llevó desde la más alta jerarquía cortesana hasta la renuncia y la consecución del Dao.
En su vida anterior como mortal, Cao Guojiu fue un príncipe de sangre real, hermano de una emperatriz durante la dinastía Song. Su posición cortesana lo expuso a los entresijos del poder imperial, la corrupción que corroía los cimientos del gobierno y la decadencia moral que permea los ambientes aristocráticos. Disgustado profundamente por lo que presenció, Cao Guojiu renunció a su linaje, sus privilegios y su estatus, abandonando la corte para buscar El Camino en las montañas recónditas.
En su retiro meditativo, Cao Guojiu dejó atrás la tablilla de presentación dorada que lo identificaba como hermano de la emperatriz, un objeto que en la corte le habría abierto cualquier puerta. En las montañas, esa tablilla no significaba nada, y fue precisamente por esa insignificancia que él buscó la verdad. Allí encontró al sabio Lu Dongbin, quien se convirtió en su maestro y lo entrenó en los caminos de la inmortalidad y el Dao. A través de la enseñanza y la disciplina espiritual, Cao Guojiu alcanzó finalmente la condición de inmortal.
Como recompensa por su dedicación, se convirtió en el patrón celestial del teatro y las artes interpretativas. Esta función refleja un aspecto profundo de la tradición china: que la verdad puede expresarse a través de la performance y que el teatro, en su forma más pura, es un espejo del Dao. Cao Guojiu permanece como símbolo de la renuncia al poder mundano en favor de la búsqueda espiritual.