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Dioses y Diosas

Zhou Wang

Dios chino

Dios de la sodomía

También conocido como Chou-Wang, Di Xin, Jou-Wang, King Zhou, Tcheou-Wang, Ti-Hsin.

Di Xin, último soberano de la dinastía Shang, entró en los anales de la historia como paradigma de la degeneración monárquica. Su reinado fue una sucesión de orgías, banquetes desenfrenados y crueldades contra sus súbditos, actos que no sólo vaciaban las arcas imperiales sino que trasgredían todo orden moral y celestial.

En su obsesión por el lujo y la perversión, mandó construir un vasto parque dedicado al vino y la carne, donde se entregaba a festines constantes rodeado de concubinas y esclavos. Obligaba a sus siervos a navegar desnudos en lagos de licor fermentado, quemaba a sus críticos en postes candentes, y su crueldad se hizo legendaria incluso para los estándares de un imperio acostumbrado a los castigos severos. Su impiedad era tal que había perdido el favor del Cielo, y los dioses lo veían como una mancha en el orden terrestre.

Cuando llegó el momento de la rendición de cuentas, las fuerzas rebeldes lo derrotaron. Di Xin intentó huir, pero viendo la inevitable derrota, se suicidó en las murallas de su palacio. Su espíritu fue juzgado por los Jueces Celestiales, que hallaron su alma tan corrompida que no merecía descanso honorable ni castigo convencional. Crearon entonces un puesto singular para él: Dios de los Placeres Ilícitos, confinado a un único templo en Weihui, en la provincia de Henan, donde puede recibir la adoración de aquellos bastante audaces para buscarlo.

Su legado subsiste como advertencia eterna: el poder sin virtud conduce inexorablemente a la caída, y ni siquiera la divinidad pudo redimirlo de las consecuencias de su propia depravación.

Otra ficha al azar