Una poderosa serpiente de agua salada
También conocida como Unk Cekula, Unktehi.
Uncegila es una de las criaturas más temibles de la mitología sioux: una inmensa serpiente acuática de poder destructivo casi inconmensurable. Su nombre aparece también en variantes como Unk Cekula o Unktehi. A diferencia de muchas diosas de las aguas, que proporcionan vida y sustento, Uncegila encarna la faceta peligrosa y destructiva del elemento líquido.
Según los relatos, Uncegila tenía una costumbre devastadora: se desplazaba hacia los ríos y los contaminaba con agua salada, transformando los cauces dulces en depósitos salinos donde nada podía crecer. Su intención parecía ser la de convertir toda la tierra en un yermo árido e inhabitable. Sin embargo, dos gemelos dotados de poder mágico y armados con un arco formidable lograron enfrentarla. Tras una batalla titánica, consiguieron golpear lo que parecía ser su único punto vulnerable: su séptimo punto, la única zona donde una flecha podía penetrar su piel prácticamente invulnerable. El golpe fue mortal, pero Uncegila no murió silenciosa ni pasivamente. Su agonía fue un espectáculo de destrucción: se retorció y se agitó furiosamente contra el terreno, causando daños considerables con cada convulsión de su cuerpo gigantesco.
Tras la muerte de Uncegila, el Sol, como si quisiera asegurarse de que la amenaza no resurgiera, se aproximó a la bestia caída y calcinó la carne de sus huesos, absorbiendo toda la humedad. Lo que quedó es visible hoy en el paisaje de las Badlands de Nebraska y Dakota: un desierto desolado y blanqueado, con formaciones rocosas serpentinas que se retuercen como las vísceras de la diosa muerta. Los paleontólogos encuentran abundancia de huesos de dinosaurio en esta región, pero según la mitología sioux, estos fósiles podrían ser los propios huesos de Uncegila, preservados eternamente como testimonio de su caída.