Ser Supremo y Dios Todopoderoso adorado por los musulmanes
También conocido como Alaha.
Allah es la deidad suprema del islam, el Ser Omnipotente y Misericordioso adorado por más de mil millones de creyentes. El nombre Allah es la palabra árabe que designa a Dios, empleada tanto por musulmanes como por cristianos y judíos de habla árabe. En la tradición islámica, Allah es absoluto, único, sin parangón, y toda la creación emana de su voluntad y poder infinitos.
Según la teología islámica, Allah fue quien creó el universo y todas las cosas, tanto visibles como invisibles. Es caracterizado como el Misericordioso, el Compasivo, el Todopoderoso, atributos que son recordados constantemente en la práctica religiosa islámica. El Corán, el libro sagrado revelado a través del profeta Mahoma en el siglo VII, contiene la voluntad de Allah y sus leyes para la humanidad. Esta revelación fue transmitida al profeta mediante el arcángel Gabriel, un mediador entre lo divino y lo humano.
En la tradición islámica, Allah posee múltiples nombres y atributos divinos, tradicionalmente numerados en noventa y nueve, cada uno revelando un aspecto diferente de su naturaleza. Estos nombres, conocidos como Al-Asma al-Husna (Los Nombres Más Hermosos), incluyen aspectos como la Justicia, la Clemencia, el Poder y la Sabiduría. La meditación sobre estos nombres es una práctica central de la devoción islámica.
Allah es concebido como absolutamente trascendente, más allá de cualquier comparación o representación humana, sin forma física ni limitación espacial. Es eterno, sin principio ni fin, y su conocimiento abarca todas las cosas, pasadas, presentes y futuras. En la práctica religiosa, los musulmanes se dirigen a Allah en oración cinco veces al día, reconociendo su soberanía absoluta y su derecho a la adoración exclusiva.
Además del Corán, la tradición islámica se basa en los hadices, relatos de los dichos y acciones del profeta Mahoma, que proporcionan orientación sobre cómo vivir en conformidad con la voluntad de Allah. La fe islámica enfatiza la sumisión total a Allah, la responsabilidad moral del individuo y el compromiso con la justicia social. Allah, en la teología islámica, es misericordioso con los creyentes sinceros pero también es juez imparcial que juzgará a toda la humanidad al final de los tiempos.