Demonio serpiente malvada que intenta comerse el sol
También conocido como Aapep, Apepi, Apophis.
Apep no es un dios, sino una fuerza del caos encarnada en forma de serpiente monstruosa. Es la personificación del mal, lo desconocido y lo amenazante para el orden divino del cosmos. Según la mitología egipcia, Apep vive en las profundidades del Inframundo, en la oscuridad más absoluta, esperando cada noche la llegada de Ra en su barca solar. Su objetivo es simple y aterrador: devorar al dios del sol para sumir el universo en las tinieblas perpetuas.
Se dice que Apep se alimenta del caos, que es su naturaleza y su dominio. Su boca enorme es capaz de tragarse luz, calor y vida. Cada atardecer, Ra descende en su barca por el Inframundo, y es durante ese viaje nocturno cuando Apep acecha. Algunos relatos hablan de enormes batallas cósmicas donde Ra y sus guerreros sagrados luchan contra la serpiente para que no desgarre la barca solar. Estos combates son desesperados y cruentos, llenos de hechicería y poder divino.
Cuando Ra logra escapar de la boca de Apep y sale nuevamente al cielo, el sol surge como cada mañana. Pero en ocasiones, la serpiente consigue un mordisco, un trozo de sol, y el cosmos tambalea. Los antiguos egipcios explicaban así los eclipses: esos momentos aterradores en que el cielo se oscurece eran el signo de que Apep había atrapado al sol, al menos por un momento breve. Fue motivo de pánico en las ciudades, de rituales de protección y de plegarias al dios Ra.
Apep representa todo aquello que los egipcios temían: lo irracional, lo destructivo, lo que busca deshacer el orden cósmico que mantiene vivo el mundo. Nunca será completamente vencido, porque el caos siempre está al acecho. Pero cada noche, Ra y sus dioses comparten la responsabilidad de garantizar que el día vuelva a amanecer.