Diosa del parto y la partería
También conocida como Meskhent.
Meskhenet era literalmente un ladrillo, o más precisamente, la deidad del ladrillo de nacimiento. En el antiguo Egipto, las mujeres daban a luz en cuclillas sobre una plataforma de ladrillos especiales, estructuras que facilitaban el parto. Meskhenet encarnaba esa función: era la plataforma que sostenía a la madre, el punto de contacto físico entre la parturienta y la tierra. Era una deidad de la partería en el sentido más físico y material.
Su culto era popular entre las parteras y las mujeres embarazadas que rezaban por un parto sin complicaciones. Se la invocaba durante las contracciones, se le pedía que bendijera los ladrillos que sostenían a la madre. Su naturaleza práctica y terrenal la diferenciaba de diosas más elevadas del parto como Ipet o Taweret, que tenían presencia cósmica. Meskhenet era el aspecto material de la parturición, la realidad física del nacimiento humano sin pretensiones mitológicas.
Su mejor amiga en el panteón era Renenet, una diosa que presidía la buena suerte en el nacimiento. Juntas formaban un equipo: mientras Renenet otorgaba suerte favorable, Meskhenet proporcionaba la estructura física necesaria. Su amistad reflejaba el reconocimiento de que el parto requería tanto ayuda divina como soporte material tangible, que la espiritualidad y la practicidad debían trabajar juntas. A través de Meskhenet, incluso lo más mundano —un ladrillo de barro— se transformaba en sagrado, cargado de la responsabilidad de traer nueva vida al mundo.