Dios del río con cabeza de toro
También conocido como Achelous.
Aqueloo es el dios del río más grande de Grecia, el Aqueloo (Achelous), que fluye por Epiro hacia el mar Jónico. Como todos los dioses fluviales, personifica la fuerza vital del agua que alimenta la tierra y da vida a los pueblos que viven en sus márgenes. Su forma es única entre los dioses: es un ser híbrido que puede adoptar la de un hombre hermoso o, alternativamente, la de un toro con cabeza de toro, lo que lo hace inconfundible entre las deidades.
La genealogía de Aqueloo es confusa y contradictoria, un misterio que ni los antiguos griegos podían resolver con certeza. Algunos lo consideraban hijo de Océano y Tetis, otros de Océano y Gaia, y otros aún de Helios y Tetis. Esta incertidumbre sobre el verdadero parentesco de un dios primordial refleja la antigüedad de su culto, tan antigua que sus orígenes se pierden en la niebla del tiempo.
El momento más famoso de Aqueloo fue su enfrentamiento con Heracles por la mano de Deyanira, una princesa de belleza extraordinaria. La lucha fue titánica: Heracles y el dios del río se enfrentaron en combate, transformándose Aqueloo en diferentes formas para evadir al héroe. Pero Heracles era imparable y, en medio de la batalla, logró arrancar uno de los cuernos del dios, un golpe de humillación que marcó su derrota.
El cuerno arrancado de Aqueloo fue recogido por Plutus, el dios de la riqueza, quien lo llenó de frutas, flores y alimentos abundantes, transformándolo en el legendario Cuerno de la Abundancia, el Cornucopia, símbolo eterno de la fertilidad y la provisión. De esta manera, la derrota de Aqueloo se convirtió en una bendición para la humanidad, su poder transformado en una fuente de abundancia perenne.