Dios del río
También conocido como Alpheos.
Alpheus es el dios del río Alfeo, uno de los ríos más importantes del Peloponeso. Como todos los dioses fluviales griegos, posee una naturaleza híbrida entre lo divino y lo terrenal, personificando la fuerza vital del agua que fertiliza las tierras y sustenta la vida. Su culto se remonta a tiempos muy antiguos en Grecia, particularmente en Arcadia, donde el río Alfeo marca el paisaje con su presencia constante.
La leyenda más famosa de Alpheus está vinculada a su amor desesperado por Arethusa, una ninfa marina de las Nereidas. Cuando Alpheus la vio durante un baño en sus aguas, quedó extasiado por su belleza y decidió poseerla. Arethusa, asustada, huyó corriendo por la tierra, suplicando ayuda a los dioses. En su angustia, la diosa Artemisa se compadecía y la transformó en una fuente de agua dulce, convirtiéndola en lo opuesto a un río: una corriente subterránea que discurre bajo tierra.
Pero el amor de Alpheus era tan intenso que no pudo aceptar aquella transformación. Decidió convertir su propio río en algo extraordinario: dejó que sus aguas se hundieran en el subsuelo y atravesaran las profundidades del mar Jónico, viajando bajo las aguas saladas durante kilómetros, sin mezclarse con ellas. De esta manera, el río Alfeo reaparece como una fuente de agua dulce en Siracusa, en Sicilia, donde se reúne nuevamente con Arethusa, quien había sido transportada allí por Artemisa.
Este mito refleja la comprensión griega de la geografía subterránea y la obsesión romántica que caracteriza a muchos dioses de la mitología. Alpheus representa la persistencia del amor, pero también sus aspectos más inquietantes: la persecución de lo inalcanzable, la transformación forzada, la incapacidad de aceptar un rechazo. Su historia, contada en las orillas del Mediterráneo, pasó de generación en generación como un ejemplo del poder del eros divino.