Un fabuloso caballo alado, pero con los costados caídos
También conocido como Areon.
Arion fue una criatura única, nacida del acoplamiento entre Deméter, la diosa de la agricultura, y Poseidón, el dios del mar. La historia de su origen es un tanto vergonzosa para Deméter: cuando el dios del mar perseguía a la diosa, ella intentó escapar transformándose en yegua. Pero Poseidón, quien había inventado la cría de caballos, simplemente se transformó en semental y consiguió lo que deseaba. Del encuentro nació una criatura extraordinaria: un caballo de crin negra, dotado de capacidad de habla humana e inteligencia sobrenatural.
Sin embargo, Arion poseía una extraña peculiaridad que lo diferenciaba de otros caballos: tenía pies humanos en su lado derecho, una deformidad que lo hacía de aspecto inusual y que causaba dificultades prácticas, particularmente cuando se trataba de herrajes tradicionales. A pesar de esta anomalía, Arion fue considerado un caballo fabuloso, posiblemente el mejor que jamás haya existido. Su velocidad era legendaria, capaz de galopar tan rápido que parecía volar sobre la tierra.
Arion sirvió a varios héroes en sus aventuras. Se cuenta que fue montura de Heracles en algunas de sus empresas, y también de otros guerreros de renombre. Su capacidad de habla lo hacía inusualmente útil como compañero, ya que podía comunicarse sus pensamientos y sus preocupaciones. Sin embargo, los registros sugieren que lo que tenía que decir era frecuentemente bastante desagradable, reflejando quizá una amargura natural por su naturaleza anómala.
Algunas versiones alternativas del mito sugieren que la madre de Arion no fue Deméter sino Erinys, una de las Furias, la diosa de la venganza y la justicia vengadora. Si esto fuera cierto, sería una explicación aún más comprensible de la naturaleza problemática de la criatura. En cualquier caso, Arion representa una de esas criaturas fabulosas que pueblan la mitología griega: hermoso en algunos aspectos, monstruoso en otros, una mezcla inexplicable de lo divino y lo profano.