El demonio de tres cabezas sabueso del infierno de Hades
También conocido como Kerberos.
Cerbero era el mastín infernal de tres cabezas que guardaba las puertas del Inframundo, custodiando el reino de Hades y asegurando que ningún alma pudiera escapar una vez cruzados los límites de la muerte. Engendrado por Tifón y Equidna, hermano del terrible Ortro, Cerbero era una máquina de muerte y vigilancia sin emociones ni piedad.
Su apariencia infundía terror: ojos brillantes de malevolencia, boca babeante llena de colmillos afilados, garras pulidas, pelaje negro como la noche, y una cola envenenada capaz de matar con un roce. Apenas tres mortales sin estar muertos lograron pasar junto a él: Orfeo lo adormilló con sus canciones, la Sibila de Cumas lo distrajo con un pastel especial, y Psique lo cautivó con su belleza combinada con un soborno de comida.
El encuentro más célebre de Cerbero fue con Heracles, quien fue obligado a capturarlo vivo como su última prueba. Bajando al Inframundo purificado, guiado por Atenea y Hermes, Heracles atravesó el río Estigia y consiguió someter al perro empleando pura fuerza. Encadenado, Cerbero fue arrastrado al mundo de los vivos, donde enfermó violentamente por primera vez expuesto a la luz del día, regurgitando bilis negra que engendró la primera planta de acónito.
Después de cumplir su función punitiva, Heracles lo liberó y Cerbero corrió de vuelta al Inframundo, a su puesto eterno. Su legado permanece como símbolo de los límites inquebrantables entre la vida y la muerte.