Diosa de la Luna de la sabiduría oculta, el cambio y la oscuridad
También conocida como Hekate.
Hécate era una diosa poderosa y misteriosa de la mitología griega, frecuentemente asociada con la magia, la encrucijada y los misterios ocultos. Gobernaba sobre los espacios limítrofes: el cruce de caminos, el umbral entre mundos, la frontera entre la luz y la oscuridad. Por ello se invocaba a quienes se encontraban perdidos en una encrucijada, tanto literal como figurada, buscando orientación en los momentos de incertidumbre.
Su poder sobre la naturaleza era considerable, y los que deseaban hacer hechizos o trabajos mágicos dirigían sus plegarias hacia ella. Su magia estaba íntimamente ligada a las fases de la luna, pues Hécate era una diosa lunar que manifestaba su poder de forma diferente según brillara la luna llena, menguante o nueva. Los griegos creían que los nuevos proyectos y los trabajos mágicos tenían más probabilidad de éxito si se iniciaban bajo la luna llena, cuando el poder de Hécate alcanzaba su máxima intensidad.
En las representaciones artísticas, Hécate aparecía frecuentemente con tres cuerpos o tres cabezas —de perro, caballo y león, aunque las variaciones son múltiples— simbolizando su capacidad de ver el pasado, el presente y el futuro a la vez, o su dominio sobre diferentes reinos. Esta triple forma también la conectaba con otras diosas como Selene, Artemisa y Perséfone.
Hécate fue posteriormente objeto de mucha incomprensión, especialmente durante la Antigüedad tardía, cuando la propaganda cristiana la asoció con la brujería maléfica. Pero esta mala reputación no refleja su verdadera naturaleza mitológica: era una diosa seria, protectora y sabia, cuyo poder transformador y su relación con el mundo oculto la hacían temible, no malvada. Entre los romanos, era conocida como Trivia.