Monstruo canino de nueve cabezas totalmente indestructible
La Hidra de Lerna era un monstruo terrorífico engendrado por Tifón y Equidna, criatura de múltiples cabezas que habitaba las profundidades pantanosas del lago de Lerna en la Argólida griega. La descripción más común la retrataba con nueve cabezas de serpiente, aunque algunas fuentes antiguas mencionaban números variables. Lo que hacía al monstruo verdaderamente aterrador no era solo la multiplicidad de sus cabezas, sino que cada una de ellas tenía colmillos venenosos que segregaban un veneno mortal capaz de matar instantáneamente. El aliento mismo de la Hidra era tóxico.
Cuando Heracles fue enviado a enfrentar a la Hidra como su segundo trabajo, descubrió rápidamente que los métodos convencionales de combate no funcionaban. Al golpear una cabeza, esta no solo volvía a crecer, sino que en su lugar brotaban dos cabezas nuevas, haciendo que el monstruo se hiciera más poderoso con cada intento fallido. Heracles comprendió que necesitaba un enfoque completamente diferente. Llamó en su ayuda a Iolao, su joven sobrino y compañero de aventuras, quien rápidamente ideó una estrategia ingeniosa.
Mientras Heracles cortaba cada cabeza, Iolao inmediatamente cauterizaba la herida con fuego ardiente, impidiendo que nuevas cabezas crecieran. Con esta táctica combinada de corte y cauterización, gradualmente fueron eliminar todas las cabezas del monstruo. Una última cabeza, sin embargo, resultó inmortal y no podía ser destruida mediante fuego. Heracles la cortó definitivamente y la enterró bajo una roca pesada, sellándola en su tumba subterránea.
Heracles aprovechó el cuerpo derrotado de la Hidra para empapar sus flechas en la sangre venenosa del monstruo, convirtiéndolas en armas mortales. Este veneno de Hidra se convertiría en fundamental en sus futuros enfrentamientos, aunque también le causaría sufrimiento eventualmente, pues el veneno nunca perdería su potencia destructiva.