Deidad irritante de los insultos y las palabras imprudentes
También conocido como Menoitos.
Menoetio es el tipo de deidad menor que ningún dios quería en su panteón. Hijo de Iapeto y Clímene, fue uno de los Titanes de segunda generación, pero no heredó la dignidad ni la inteligencia de su linaje. En su lugar obtuvo insolencia, una lengua deslenguada y una propensión a insultar a todo aquello que se movía.
Su carrera en el Olimpo fue breve y desastrosa. Menoetio pasaba su tiempo burlándose de otros dioses, haciendo alarde de forma pueril y demostrando una temeridad que solo podía terminar de una manera. Cuando finalmente se atrevió a dirigirse a Zeus con palabras de una insolencia insufrible, el rey de los dioses decidió que había llegado el momento de poner límites a este turbador de la paz olímpica.
Zeus respondió de la forma más espectacular posible: fulminó a Menoetio con un rayo que lo derribó, enviándolo directamente al Tártaro, donde permanece enterrado en los calabozos más profundos del Inframundo. Su castigo es un ejemplo cruel pero efectivo de lo que ocurre cuando un dios de rango inferior olvida su lugar en la jerarquía celestial.
La historia de Menoetio sirve de advertencia en la mitología griega: la arrogancia disfrazada de ingenio nunca vence a la autoridad divina. Su figura representa todo aquello que los griegos temían de los poderes inferiores cuando no sabían cuándo guardar silencio.