Diosa de los chismes
También conocida como Phema, Phemes.
Feme es la diosa de los chismes y la difamación, la personificación de la mala fama y la rumorología. Su nombre significa literalmente «reporte» o «lo que se dice», lo que captura la esencia de su poder: ella es el vehículo mediante el cual las palabras viajan de boca en boca, transformándose y distorsionándose en su trayecto. Descrita como la última hija de Gaia, la Tierra primordial, su nacimiento tardío sugiere que los chismes fueron un producto secundario del mundo, una corrupción que emergia de la confusión entre los seres.
La apariencia de Feme es inquietante: es un ser alado, monstruoso en su forma, con plumas que nunca permanecen quietas. Bajo cada pluma hay un ojo vigilante, una oreja aguzada y una lengua que no cesa de moverse. Vuela de lugar en lugar a velocidad vertiginosa, dispersando historias, medias verdades y calumnias completas a todos aquellos que tienen oídos para escuchar. Su voz es simultáneamente estridente y seductora, capaz de captar la atención de multitudes enteras.
Los romanos la conocían como Fama, y su importancia en ambas culturas refleja una verdad incómoda: los rumores y la reputación tienen poder real, quizá más poder que la verdad misma. Feme es amiga cercana de Ossa, diosa de los rumores, y juntas tejen el tapiz de la percepción pública. Su culto no existía, porque nadie adora genuinamente a la mentira, pero su influencia era omnipresente. Los griegos entendían que Feme era inevitable, una fuerza cósmica que ningún mortales podría controlar completamente.