El cíclope antisocial que dio mala fama a todos sus hermanos
También conocido como Cyclops, Polyphemos.
Polifemo es el cíclope más famoso de la mitología griega, aunque esta fama no es por razones que lo honren. A diferencia de sus hermanos Cíclopes, que trabajaban en las forjas del Olimpo como herreros de los dioses, Polifemo es un salvaje, un habitante de cuevas que vive del pastoreo de ovejas y la caza. Es hijo de Poseidón, lo que le proporciona cierto estatus divino, pero su comportamiento es tan primitivo que sus parientes divinos lo considerarían un avergonzador de la familia.
El encuentro de Polifemo con Odiseo se convierte en el núcleo de uno de los episodios más célebres de la Odisea. Cuando el héroe y sus hombres llegaron a la isla de Sicilia, exploraron una cueva que resultó ser la guarida del cíclope. Polifemo regresó al atardecer, selló la entrada de la cueva con una roca colosal, y procedió a devorar a varios de los marineros de Odiseo como si fueran manjares. El horror era absoluto, pero Odiseo, demostrando la astucia que lo define, formó un plan. Embriagó al cíclope con vino, lo adormecló, e hizo que sus hombres agudizaran una estaca de madera. Luego la clavaron en el único ojo de Polifemo, dejándolo ciego y agonizante.
La ironía de la historia es que Polifemo, por terrible y monstruoso que sea, no es presentado únicamente como un demonio sin capacidad de sufrimiento. El cíclope ciego grita de dolor, invoca a su padre Poseidón pidiendo venganza. Aunque Odiseo escapa, Poseidón se encarga de perseguir al héroe durante años como castigo por haber cegado a su hijo. Polifemo, entonces, no es solo un monstruo derrotado, sino una víctima cuya desfiguración establece un conflicto dinámico entre Odiseo y los dioses durante toda su odisea de regreso a casa.