Mortal legendario que repobló la Tierra
Pirra es una figura menos conocida que su esposo Deucalión, pero su papel en la repoblación de la Tierra es tan crucial como el suyo. Era hija de Epimeteo, el Titán negligente, y de Pandora, la mujer cuya caja liberó todos los males sobre el mundo. A pesar de ser hija de la portadora del desastre, Pirra fue descrita como extraordinariamente piadosa, nunca tentada por los vicios que definían a su raza humana temprana.
Cuando Zeus decidió destruir la humanidad mediante el Gran Diluvio—cansado de la maldad y la impiedad de la primera raza humana—Pirra y Deucalión fueron los únicos que merecían salvación. Su piedad los protegió de las aguas. Navegaron en una pequeña arca mientras el mundo entero se ahogaba. Después que las aguas se retiraron, quedaron solos en un planeta desolado, responsabilizados de la tarea imposible de repoblar la Tierra.
Consultaron al Oráculo de Temis, esperando instrucciones divinas. Se les dijo que arrojaran «los huesos de su madre» sobre sus hombros. Al principio se sintieron horrorizados por la sugerencia de profanar los restos de sus madres, pero luego comprendieron: las piedras eran los huesos de Gaia, la Tierra madre de todos. Deucalión y Pirra arrojaron piedras sobre sus hombros, y donde caían las piedras arrojadas por Deucalión emergían hombres; donde caían las de Pirra, emergían mujeres. Así, esta mujer piadosa no solo sobrevivió al apocalipsis, sino que literalmente dio vida a una nueva humanidad, probando que la virtud podía ser transmitida a través de las generaciones incluso después de la destrucción.