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Dioses y Diosas

Sphinx (2)

Criatura fabulosa griega

Una mezcla monstruosa de león, mujer y arpía

La Esfinge griega era una bestia híbrida, hija de Tifón y Equidna, la misma pareja que engendró otros monstruos célebres como Cerbero, la Quimera y la Hidra de Lerna. Con rostro de mujer, cuerpo de león y alas de buitre, encarnaba la amenaza de la naturaleza feroz. Fue una de esas criaturas que los antiguos griegos imaginaban como guardianas de lugares remotos y peligrosos, fuerza bruta y pasión animal disfrazadas de inteligencia femenina.

La Esfinge se instaló en las colinas cercanas a Tebas, donde acechaba a los viajeros con una adivinanza que repetía incansablemente. A quien no supiera responderla, lo devoraba sin piedad. Su adivinanza era simple: « ¿Cuál es la criatura que camina sobre cuatro patas por la mañana, sobre dos al mediodía y sobre tres por la tarde? ». Miles de hombres murieron sin encontrar la respuesta, hasta que Edipo llegó y la resolvió sin dudar: el hombre, que comienza la vida gateando, después camina erguido y termina apoyándose en un bastón. La Esfinge, confundida y enfurecida por su derrota, se precipitó desde las rocas y se hizo pedazos.

El destino de la Esfinge griega fue muy distinto al de su contraparte egipcia, el Harmakis. La griega representaba el caos y la prueba mortal, un obstáculo que debía ser vencido por el ingenio humano. Su muerte fue la victoria de la razón sobre la bestialidad, un giro que ya apunta hacia la manera griega de entender el heroísmo: no la fuerza bruta, sino la capacidad de pensar.

Otra ficha al azar