Mortíferas aves de hierro devoradoras de hombres
También conocido como Stymphalion-Birds.
Las aves de Estínfalo fueron unas criaturas monstruosas que infestaban los pantanos de Estínfalo en Arcadia. No eran pájaros ordinarios, sino bestias feroces con picos de hierro y garras de bronce, dotadas de una voracidad insaciable. Devoraban carne humana sin piedad, y sus excrementos eran tan tóxicos que cualquiera que los tocara moría en agudo sufrimiento. Fueron criadas como mascotas de Ares, el dios de la guerra, que las tenía en su isla y las soltó en los pantanos como una plaga.
El rey Euristeo, que había impuesto a Heracles una serie de doce trabajos imposibles de realizar, pensó que esta sería la prueba final. ¿Cómo podría un hombre mortal vencer a criaturas de metal que no podían ser alcanzadas en un terreno pantanoso? Pero Heracles contaba con una aliada: Atenea, la diosa de la sabiduría. Ella le proporcionó los címbalos de bronce forjados por Hefesto, instrumento capaz de hacer un ruido tan ensordecedor que causaba pánico entre las bestias. Heracles subió a una colina cercana al pantano y comenzó a golpear los címbalos sin descanso, llenando el aire de un estrépito infernal.
Aterrorizado por el sonido, el enjambre de aves se alzó en vuelo, graznando histéricamente. Heracles, rápido como el rayo, les disparó con su arco, abatiendo a cientos de ellas mientras huían despavoridas. Las supervivientes huyeron hacia la isla de Ares de donde habían venido, nunca más regresaron a Estínfalo. La victoria de Heracles fue completa, demostrando que la inteligencia combinada con el valor podía triunfar incluso sobre lo imposible.