Saltar al contenido
Dioses y Diosas

Hiiaka

Diosa hawaiana de las nubes

La hermana menor de Pelé el Volcán

También conocida como Hi'aka, Hi'iaka.

Hiiaka es la hermana menor de Pele, la diosa volcánica hawaiana, y su mitología se define en buena medida por esta relación familiar de tensión y ambigüedad. Antes de ser nombrada entre los dioses, Hiiaka comenzó su existencia de forma extraordinaria: como un huevo que su hermana mayor Pele llevaba bajo el brazo hasta que finalmente salió del cascarón. Este origen inusual, siendo literalmente porteada en el vientre cálido de su hermana antes de emerger, establecía una conexión profunda entre ambas que perduraría complicadamente a través de toda su historia.

Los roles asignados a Hiiaka reflejaban una estructura familiar clara: siendo la menor, ejecutaba los recados y órdenes de Pele. Un día, Pele le encomendó una tarea que la transformaría para siempre: viajar para encontrar y traer de regreso a un príncipe apuesto para que Pele lo conociera. Hiiaka cumplió su función con eficiencia, y el príncipe, cautivado por ella, accedió a acompañarla en el viaje de retorno. Sin embargo, el viaje fue cualquier cosa menos pacífico.

Durante el regreso, una serie de ataques demoníacos acosaron a la pareja. El príncipe, siendo mortal, no resistía: cada ataque lo mataba, obligando a Hiiaka a recorrer ansiosamente el territorio buscando su alma, que en su libertad se transformaba en formas caprichosas—mariposa, humo, perfume—como si aprovechara cada oportunidad para escapar. Era una batalla agotadora contra la entropía misma, intentando mantener unido lo que constantemente se desintegraba.

Cuando Hiiaka finalmente regresó con el príncipe reconstituido, Pele estaba furiosa. No era su hermana la que le presentaba al apuesto mortal, sino su rival romántico. Encolerizada, Pele inundó el territorio con lava ardiente, matando al príncipe en un cataclismo volcánico. Hiiaka lo reconstruyó una última vez, pero en esa ocasión comprendieron que continuar así era imposible. El amor de ambos no tenía lugar en un mundo donde Pele controlaba el fuego mismo de la tierra. Así que huyeron, desaparecieron en el paisaje, encontrando refugio en lugares donde la diosa volcánica nunca los encontraría. Su historia es el primer testimonio de cómo el amor, a veces, debe renunciar a la legitimidad pública para poder existir.

Otra ficha al azar