Antiguo Dios de la Tormenta Aullante de la Enfermedad
Rudra es una deidad antigua y terrible del hinduismo, conocido como « El Aullador » por sus gritos furiosos que retumban por los cielos. Es un dios de la tormenta de naturaleza profundamente temperamental y salvaje, cuya presencia inspira tanto temor como reverencia. Su cuerpo presenta características desconcertantes: múltiples rostros todos contraídos en expresiones de furia, la piel teñida de rojo intenso como la sangre, y el cuello de un azul profundo como el de las tormentas
Rudra viste con pieles de animales y se comporta como una fuerza bruta de la naturaleza desatada. Lleva consigo un jabalí como arma y animal compañero. Cuando su ira se desata, lanza flechas de enfermedad que propagan pestes terribles y muerte entre mortales y divinidades por igual. Los elementos mismos retroceden ante su aproximación: el sol se oscurece, los vientos se enfrían, las mareas cesan de fluir. Ha engendrado una progenie de hijos tempestuosos llamados los Maruts o Rudras, que heredan su naturaleza violenta y caótica.
Con la evolución del hinduismo posterior, Rudra experimentó una transformación notable. Se liberó milagrosamente de su identificación con la enfermedad y la destrucción, y asumió el nombre y la identidad más refinada de Shiva el Destructor, ganándose así los votos de innumerables devotos. Sin embargo, persiste la sospecha entre los textos sagrados de que Shiva, en sus momentos más oscuros y nostálgicos, aún recurre a su naturaleza primitiva de Rudra.