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Dioses y Diosas

Sedna

Diosa del mar inuit

Diosa del mar inuit y reina del inframundo helado

También conocida como Siarnaq.

Sedna es la diosa suprema del mar en la mitología inuit, reina absoluta de todas las criaturas marinas y gobernante del inframundo helado de Adlivun. Sus representaciones tradicionales la muestran como una figura terrible: de un solo ojo, sin dedos en las manos, con un cuerpo grotesco e hinchado que más parece el de una morsa que el de una mujer. Pero este aspecto monstruoso es consecuencia de su trágica historia, no su naturaleza original.

Sedna fue en otro tiempo una hermosa joven que vivía con su padre, un viejo cazador. Hizo un voto de permanecer soltera para dedicarse al cuidado de su anciano progenitor, rechazando todos los pretendientes que llegaban a pedirle matrimonio. Pero un día llegó un hombre diferente en su kayak: un extranjero exótico, inteligente y extraordinariamente rico que le ofrecía pieles lujosas, grasa en abundancia y toda la riqueza que una mujer podía desear. Seducida por aquellas promesas, Sedna subió a su canoa. Solo después descubrió la verdad: su esposo era un demonio espíritu de pájaro, un ser engañoso que nada tenía de humano.

El padre de Sedna, devastado por su desaparición, viajó a la Tierra de los Pájaros para rescatarla. La encontró sufriente y deshecha. Aquella noche, mientras el espíritu de pájaro dormía, padre e hija huyeron en el kayak. Cuando el demonio despertó y descubrió su fuga, entró en una furia colosal. Remó tras ellos con velocidad sobrenaturalmente rápida. El mar comenzó a hervir, el cielo se volvió negro, las olas crecieron amenazadoramente. Aterrorizado, el padre de Sedna creyó que el mundo terminaba. En ese acto de pánico y cobardía, arrojó a su propia hija por la borda del kayak.

Cuando Sedna se aferró desesperadamente a la orilla de la embarcación, su padre cortó sus dedos con un cuchillo para hacerla soltar. Los dedos cayeron al agua y se transformaron en focas y morsas. Sedna se hundió en las profundidades del océano, donde fue absorbida por la tierra marina. Allí se convirtió en la reina absoluta de toda la vida del mar. Ahora gobierna desde un palacio de hielo inaccesible en Villa Muerte, decidiendo el destino de cada criatura marina y de cada cazador que depende de su provisión.

Sedna es una deidad que no otorga sus dones fácilmente. Los cazadores deben rezar a ella, ofrecer sacrificios, y actuar con reverencia hacia los animales. Los chamanes descienden en trance hasta sus dominios para peinarle los cabellos oscuros (sus dedos amputados no pueden hacerlo), intentando ganar su favor a cambio de focas, morsas y ballenas para su comunidad. Una caza exitosa es resultado directo de la misericordia de Sedna; una caza fallida significa que ha retirado su favor. Entre los inuit, Sedna es conocida bajo múltiples nombres —Arnakuagsak, Nerrivik— según la región, pero siempre es la misma diosa, la misma reina de las aguas y la muerte marina.

Otra ficha al azar