Dios del espionaje y del espionaje
También conocido como Ruadan.
Ruadán fue el hijo de Bres y de Brigit, concebido en una época de conflicto entre las facciones divinas de Irlanda. Su padre, Bres, lo utilizó como peón en un esquema de espionaje dirigido contra los Tuatha Dé Danann, enviando al joven Ruadán a infiltrarse en la sagrada fragua de Goibhniu, el dios herrero supremo, para descubrir los secretos de la fabricación de armas mágicas.
Ruadán logró penetrar la fortaleza de Goibhniu y presenció al dios forjando lanzas de poder extraordinario, armas que poseían cualidades de corte y penetración sin paralelo. Seducido por la proximidad de tales instrumentos de poder, Ruadán cometió el error fatal de intentar hurtar una de las lanzas mágicas. Armado con ella, se volvió contra Goibhniu en un acto de violencia que fue tanto traición como despecho juvenil.
Sin embargo, Ruadán no comprendía completamente el poder de lo que empuñaba. Cuando lanzó la lanza contra Goibhniu, el dios herrero simplemente extrajo el arma de sí mismo con una facilidad desconcertante y entonces procedió a demostrar al joven intruso cómo debía ser verdaderamente usada. La demostración fue letal: Ruadán fue mortalmente herido por el arma que él mismo había intentado robar.
La muerte de Ruadán fue el catalizador de un lamento materno tan profundo que la tradición asegura que fue el origen de los gemidos rituales que se han practicado desde entonces en los velorios irlandeses. Su madre Brigit, consumida por el dolor, lanzó un grito de duelo tan terrible y prolongado que transformó la muerte de su hijo en el primer acto ceremonial de lamentación del mundo divino, legando a los mortales una costumbre que perduró a través de los siglos.