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Dioses y Diosas

Amaterasu

Diosa del Sol sintoísta

Diosa del Sol sintoísta central

Amaterasu Ōmikami es la diosa del Sol en el sintoísmo japón, y ocupa una posición de prerrogativa absoluta en el panteón sintoísta. No es simplemente una deidad más entre muchas: es la ancestral suprema de la dinastía imperial japonesa y la fuente de la luz que sustenta toda vida. Nació de una manera peculiar: de la lágrima que cayó del ojo izquierdo de Izanagi cuando se purificaba después de su viaje al inframundo, mientras que Tsukiyomi, el dios de la Luna, nació de su ojo derecho. Este origen lágrimal no disminuye su importancia, sino que la marca como especial desde su nacimiento.

Su mito más famoso cuenta cómo Susano-Wo, su hermano tempestuoso, cometió actos tan irreverentes en el cielo que Amaterasu se sintió tan ofendida que se retiró a una cueva, llevando consigo toda la luz solar. Su ausencia sumió al mundo en una oscuridad total que era incomparablemente peor que cualquier eclipse natural. Las demás deidades, desesperadas, idearon un plan para atraerla: colocaron un espejo brillante y un collar de joyas de gran belleza fuera de la cueva. La diosa, intrigada por su reflejo en el espejo y atraída por la belleza de las joyas, emergió de su escondite. El brillo de su regreso iluminó nuevamente el cielo.

Hoy en día, Amaterasu es reverenciada en el Gran Santuario de Ise, uno de los lugares sagrados más importantes de Japón. Allí, en la costa, existe un lugar donde se dice que aparece entre dos rocas de gran tamaño, conocidas como las Rocas de la Pareja Nupcial. Los peregrinos acuden para presenciar su ascenso en el cielo. Se trata de un dios que continúa siendo central en la vida espiritual de Japón, y su imagen sigue siendo venerada en innumerables hogares y santuarios.

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