Saltar al contenido
Dioses y Diosas

Baku

Demonios japoneses del sueño

El

Baku es una criatura única en la mitología japonesa: un demonio cuya utilidad es tan particular que ocupa un nicho curiosamente beneficioso. Su función primaria es la de devorador de pesadillas. Si una persona sufre de malos sueños y llama a un Baku, la criatura vendrá en la noche y consumirá esas pesadillas, liberando al afligido de su tormento nocturno. En teoría, esto lo convierte en una especie de médico sobrenatural, mucho más efectivo que cualquier remedio terrenal para combatir el insomnio y los sueños inquietantes.

Sin embargo, existe un peligro implícito en invitar a un Baku: su apetito es imprevisible. Si la criatura termina de devorar todas las pesadillas y aún sigue teniendo hambre, puede proseguir consumiendo los sueños agradables, los buenos sueños llenos de esperanza y dicha. Si eso sucede, sigue también los deseos, las ambiciones y las esperanzas del durmiente. Una vez que un Baku ha comenzado a devorar los sueños hermosos, la vida de la persona se vuelve monótona, vacía, desprovista de cualquier esperanza o ilusión que la haga soportable.

La apariencia de un Baku es extraordinariamente extraña: posee la cabeza de un león, el cuerpo de un caballo y las patas de un tigre. Según la mitología, esta composición bizarra es resultado de las sobras de cuando todos los animales del mundo fueron originalmente creados. Los Baku fueron, literalmente, confeccionados con los retazos que quedaron. Esto, de manera paradójica, los hace tanto terroríficos como dignos de compasión.

La leyenda del Baku refleja un entendimiento sofisticado del equilibrio: incluso las criaturas que pueden ayudarnos llevan dentro el potencial de la ruina. Invocar un Baku es un acto que requiere valor y también cierta desesperación, porque el alivio que ofrece siempre viene acompañado de un riesgo fundamental.

Otra ficha al azar