Dios sintoísta del viento
También conocido como Futen.
Fujin es el dios sintoísta del viento, y su representación iconográfica es una de las más visualmente distintivas de toda la mitología nipona. Se lo imagina como una figura antigua y barbudísima, frecuentemente representado de manera casi cómica, con su barba blanca extendida en múltiples direcciones, moviéndose sin dirección clara, arrastrada por el mismo viento que él personifica.
La apariencia de Fujin transmite una tensión característica: lleva un elegante traje de piel de leopardo, lo que le da una dignidad inesperada para un dios que frecuentemente se lo muestra desaliñado o agitado. En lugar de pies normales, se le representa a menudo flotando o volando, atrapado en un movimiento perpetuo. Carga consigo bolsas gigantes llenas de viento, de diseño que sugiere que el viento mismo es una sustancia tangible que puede ser retenida y transportada. Estos sacos se abren y se cierran caprichosamente, esparciendo viento en todas direcciones sin que Fujin pueda predecir o controlar completamente las consecuencias.
Lo que caracteriza fundamentalmente a Fujin es su falta de reposo. A diferencia de otros kami, que a menudo se representan en posiciones de calma o contemplación, Fujin está constantemente bajo presión, literalmente agitado por las fuerzas que encarna. Se lo imagina desplazándose de un pico montañoso a otro, con su estandarte azotando violentamente en todas direcciones. Su viaje de una montaña a otra es misterioso: algunos textos sugieren que utiliza una primitiva forma de vuelo, posiblemente similar a un ala delta, sobre la cual tiene poco control real.
La condición fundamental de Fujin es la agitación perpetua. No conoce los días tranquilos sin viento; vive en constante movimiento, constantemente generando el caos que es su esencia. Es un dios que vive exactamente como una criatura hecha de aire debe vivir: sin reposo, sin certeza, en cambio permanente.