El Dios del Arroz y la familia imperial japonesa
También conocido como Ninigi, Ninikine.
Ninigi-No-Mikoto es un dios sintoísta de importancia central en la mitología del descenso divino. Es nieto de Amaterasu, la diosa del Sol, y fue específicamente elegido para descender de la Tierra Central de los Juncos (el reino divino) hacia el plano mortal de Japón con la misión de establecer el orden, la civilización y la agricultura. Su designación como descendidor divino lo hace uno de los eslabones más cruciales entre el reino celestial y el mundo humano.
Con la ayuda y guía de Sarutahiko, el brillante dios de la encrucijada, Ninigi-No-Mikoto hizo su descenso histórico. Sarutahiko lo guió a través de los espacios liminalesy de transición, conduciéndolo a un lugar idóneo donde pudiera comenzar su obra. Una vez establecido en el plano mortal, Ninigi-No-Mikoto inauguró la producción de alimentos mediante la agricultura y, más generalmente, institucionalizó la civilización humana. Es venerado como dios del arroz, el cultivo más importante de Japón, pero su dominio trasciende mucho más allá.
Ninigi-No-Mikoto se casó con Konohanasakuya-Hime, una princesa extraordinariamente hermosa cuyo padre era Oyamatsumi, el gran dios de la montaña. De esta unión divino-terrena nacieron varios hermanos, incluyendo a los famosos Hoderi (pescador) y Hoori (cazador), cuyas historias son centrales en la genealogía que conduce a los primeros emperadores humanos. Su hijo fue el padre de Jimmu-Tenno, quien se convirtió en el primer emperador humano de Japón.
Lo que hace a Ninigi-No-Mikoto particularmente significativo es que su descenso marca la transición oficial de un mundo gobernado puramente por dioses a un mundo donde lo divino y lo humano comienzan a fusionarse. Es el puente entre eras, el facilitador del cambio cósmico que permitió que la humanidad prosperara bajo bendición divina. Cada emperador japonés después de Jimmu-Tenno es considerado descendiente legítimo de Ninigi-No-Mikoto, asegurando la legitimidad divina del trono.