Diosa de la Muerte y Gran Dama de la Noche
También conocida como Hina-Nui-Te-Po, Hine-Nuitepo, Hinenuitepo.
Hine-Nui-Te-Po, la Gran Dama de la Noche, es en realidad una historia de transformación traumática. Nació como Hine-Titama, una diosa radiante del amanecer, personificación de la luz naciente y la esperanza del nuevo día. Su forma era hermosa, su naturaleza dichosa. Fue creada sin sombra, sin temor, sin conocimiento del sufrimiento. Pero luego descubrió una verdad que la destrozó: su marido Tane, con quien compartía lecho en la noche, era también su padre, el mismo dios que la había creado.
Esta revelación fue más de lo que Hine-Titama podía soportar. La violación de tabúes fundamentales, el engaño involuntario en los lazos familiares más íntimos, la comprensión de su propia naturaleza como víctima de una cadena de poderes divinos que la excedía: todo esto junco le provocó una transformación radical. Huyó hacia las profundidades, hacia el inframundo, abandonando el cielo y la luz que la caracterizaban.
En su exilio subterráneo, cambió su identidad completamente. Se convirtió en Hine-Nui-Te-Po, la Reina del Inframundo, soberana de la muerte. Lo que una vez fue luz se volvió oscuridad; lo que fue alegría se tornó pesadumbre. Se convirtió en la guardiana del límite entre la vida y la muerte, implacable, distante, profundamente cambiada.
La historia de Hine-Nui-Te-Po es fundamentalmente sobre cómo el trauma transforma a los seres, incluso a los divinos. Su autoridad sobre la muerte no es malicia, sino el resultado directo de haber experimentado la muerte emocional. Es una deidad que comprende el sufrimiento íntimamente.