Dios de la sexualidad masculina y de la calentura masculina
También conocido como Backlum-Chaam.
Baklum Chaam es el dios maya de la sexualidad masculina y la fertilidad, una deidad cuya función, aunque sea frecuentemente omitida de los textos académicos debido al pudor, era fundamental en la cosmovisión religiosa maya. Su dominio no se limitaba al placer sexual sino que abarcaba la capacidad reproductiva misma, la fuerza vital masculina que perpetuaba las familias y las líneas de sucesión. Era un dios al que se invocaba en contextos tanto rituales como privados, siempre presente en las preocupaciones humanas fundamentales.
La representación artística de Baklum Chaam, como la del Priapo de la mitología grecorromana, lo mostraba con una anatomía exagerada y permanentemente erecta, una iconografía que no era obscena sino simbólica: representaba la potencia sin fin, la capacidad reproductiva desbordante, la fuerza vital en su expresión más directa. Esta representación gráfica no era cómica sino reverencial, una manera de externalizar la energía divina que este dios encarnaba.
En la religión maya, Baklum Chaam era consultado en cuestiones de descendencia y virilidad. Los hombres que temían problemas de desempeño sexual o infertilidad buscaban su intercesión, ofreciendo sacrificios y plegarias para ganarse su favor. No era considerado un dios menor sino una deidad especializada, responsable de un aspecto crucial de la vida humana: la continuidad del linaje y la permanencia de la comunidad a través de las generaciones futuras.
La inclusión de Baklum Chaam en el panteón maya demuestra que estos pueblos no compartimentalizaban la sexualidad como algo separado de lo sagrado. Los dioses supervisaban todos los aspectos de la existencia, incluyendo aquellos que otras culturas consideraban demasiado mundanos o vergonzosos para la veneración divina.