Los Nueve Señores del Inframundo
También conocido como Bolon Tiku, Bolon-Ti-Ku, Bolontik'uh.
Bolontiku, cuyo nombre significa « Nueve Dios », representa colectivamente a los Nueve Señores del Inframundo maya, una asamblea de deidades que gobernaban conjuntamente el mundo subterráneo y las fuerzas oscuras que residían en él. A diferencia de otros dioses que actuaban de manera individual y reconocible, los Bolontiku preferían permanecer en la sombra, operando de manera coordinada pero sin revelar sus identidades específicas, de ahí que muchos de sus verdaderos nombres nunca hayan sido conservados en la tradición.
La estructura cósmica maya dividía el tiempo en ciclos de nueve días, y cada uno de los Nueve Señores se encargaba de gobernar uno de estos períodos. Durante su día, ejercían influencia sobre los eventos del mundo superior, sobre el destino de los mortales y sobre la circulación de fuerzas espirituales entre el mundo visible e invisible. Esta rotación de autoridad sugería que el inframundo no era un lugar estático gobernado por una sola tiranía sino un dominio dinámico donde el poder cambiaba constantemente de manos.
Los Bolontiku tenían sus equivalentes celestiales en los Oxlahuntiku, los Trece Señores del Mundo Superior, creando así un equilibrio cósmico donde fuerzas oscuras y luminosas se balanceaban mutuamente. Aunque los Oxlahuntiku operaban con más visibilidad y los textos los documentaban mejor, los Bolontiku trabajaban en las sombras con igual importancia, regulando aspectos de la existencia que los Señores Superiores no podían controlar completamente.
El secretismo deliberado de los Bolontiku reflejaba una verdad incómoda de la religión maya: el inframundo y sus fuerzas no eran simples amenazas a ser evitadas sino aspectos integrales de la cosmología que requerían vigilancia constante. Los nueve señores oscuros no eran demonios adversarios sino funcionarios cósmicos cumpliendo con sus deberes, trabajando de incógnito en la maquinaria del universo.