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Dioses y Diosas

Sido

Dios melanesio de la fertilidad

Dios que esparce la semilla

También conocido como Soido.

Sido es el Dios melanesio de la Fertilidad, una deidad cuya naturaleza radiante garantiza el crecimiento abundante de todas las cosas. Su poder es tan intenso que todo lo que toca brota y prolifera sin esfuerzo. Pero su historia con las mujeres mortales ha sido trágica, comenzando con una lección terrible sobre las limitaciones del cuerpo humano.

En cierta ocasión, Sido decidió casarse con una mujer mortal, quizás esperando que el matrimonio lo mantendría anclado en el mundo de los humanos. La noche de bodas fue un desastre. Su poder fertilizador era tan abrumador que causó la muerte de su esposa en el acto marital. Ella, siendo mortal, simplemente no podía soportar la intensidad divina de su contacto. Fue una tragedia inesperada, una lección sobre los peligros de unir lo divino con lo mortal.

Sin embargo, la muerte de su esposa no fue el fin. Sus semillas divinas germinaron en la tumba, transformando el cementerio en un vergel. Boniatos, taros, plátanos y batatas brotaron del suelo, creando la primera cosecha abundante del mundo. Su esposa muerta se convirtió en la fuente misma de la agricultura, alimentando a la humanidad desde su tumba.

Sido aprendió de su error. Vagó por el mundo sembrando intencionalmente sus semillas en la tierra, sin buscar ya la intimidad marital. Eventualmente encontró a Pekai, otra mujer mortal, pero con ella fue diferente. Juntos crearon un vivero extraordinario, canalizando su poder reproductor en cultivos en lugar de en actos destructivos. Encontraron la armonía: abundancia sin tragedia.

Otra ficha al azar