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Dioses y Diosas

Adapa

mortal legendario acadio

El primer humano. Sucio. Barato. Grosero.

Adapa ocupa un lugar peculiar en la mitología acadia como uno de los primeros mortales, si no el primero. Fue creado por Ea, el dios de la sabiduría y las aguas, a partir de barro húmedo. Su nombre significa «hombre», en el sentido más primitivo: la encarnación del prototipo humano, forjado de forma sencilla y rudimentaria, sin las complejidades que llegarían después. Adapa no es heroico por nacimiento, sino por circunstancia y terquedad.

Su historia verdadera comienza cuando se encontraba navegando plácidamente por el río Éufrates, disfrutando de su nuevo pasatiempo fluvial. Shutu, el dios del viento, se presentó de repente, provocando un temporal que amenazaba con hundirlo. En un arrebato de rabia, Adapa arrancó las alas a Shutu, un acto que resultó ser una idea desastrosa. El dios del viento presentó formalmente una demanda ante Anu, el máximo tribunal divino, exigiendo compensación por el daño.

Adapa, asustado, acudió a su padre Ea en busca de consejo. El viejo dios le recomendó que se vistiese con dignidad y que rehusara cualquier comida o bebida celestial que le ofreciesen, pues podría conferirle la inmortalidad de forma peligrosa. Pero el consejo resultó contraproducente: lo que ofrecían era precisamente la comida de la inmortalidad, y al rechazarla, Adapa perdió la oportunidad de que la humanidad entera hubiese alcanzado la eterna vida.

El tribunal lo absolvió, y Adapa fue designado como sabio entre los mortales, encargado de enseñar a sus semejantes la sabiduría y el comportamiento adecuado. Su mayor lección fue advertir a los humanos sobre Shutu y sus caprichos: aun cuando reconoce la injusticia que se cometió contra el dios del viento, la vida humana depende de la cautela ante fuerzas incomparables.

Otra ficha al azar