Dios paternal del cielo y del horizonte
También conocido como Ansar, Anshur, Ashur, Asshur.
Anshar encarna el concepto de horizonte en la cosmogonía babilónica, el círculo del cielo que se extiende en todas direcciones formando el límite visible del universo. Su nombre significa literalmente «todo cielo» o « el horizonte del cielo», reflejando una comprensión antigua de cómo percibían los mesopotámicos la estructura cósmica. Como entidad primordial, Anshar existía antes que la mayoría de los dioses, formando parte de esa generación original de seres divinos que emergieron del caos primigenia.
Anshar estaba emparejado con Kishar, la diosa de la tierra y el horizonte terrestre, una pareja que representaba la división fundamental entre el dominio superior del cielo y el inferior de la tierra. Juntos, estos dos seres casados produjeron a Anu, padre de todos los dioses, iniciando así la cadena de generaciones divinas que poblarían el panteón babilónico. Su función cosmogónica fundamental era servir como límites estructurales del universo, sosteniendo mediante su existencia misma la estabilidad del orden cósmico.
A pesar de su importancia en la teología cosmogónica, Anshar rara vez recibía culto directo de los mortales. Su rol era fundamentalmente estructural: proporcionar el marco en el que otros dioses pudieran actuar. No tenía templos mayores ni celebraciones festivas, pues su presencia era constante y omnipresente como el horizonte mismo. Su naturaleza misma hacía que fuese incorpóreo y abstracto, una fuerza cosmológica más que una personificación viviente.