Dios de la licencia poética
Astrild es un caso curioso en la mitología nórdica: una deidad que prácticamente no debería existir. Su nombre evoca a Cupido, el dios romano del amor, y su función en el panteón nórdico sería natural. Sin embargo, los eruditos modernos han llegado a una conclusión incómoda: Astrild es una invención poética. No aparece en las fuentes nórdicas antiguas, sino que fue creado por poetas románticos del siglo XVII que sentían que la mitología nórdica carecía de un dios adecuado del amor.
Esto plantea una cuestión fascinante: ¿necesitaba realmente la mitología nórdica un dios específico del amor? La realidad es que la mitología nórdica ya era suficientemente rica, suficientemente compleja, con deidades como Freya que presidían sobre aspectos del deseo y la fertilidad. Añadir a Astrild fue probablemente innecesario, un intento de imponer categorías románticas modernas en un sistema mitológico que tenía su propia lógica antigua.
Pero Astrild persiste en la tradición folclórica nórdica posterior, una fantasía erudita que se convirtió en parte del imaginario colectivo, un dios que nunca existió pero que es ampliamente recordado. Es un recordatorio de cómo las mitologías nunca son completamente fijas: evolucionan, se reinterpretan, y a veces generan nuevas creaciones completamente ficticias que se mezclan con la tradición auténtica.