Dios del Trueno y de los Jueves, macho lanzador de martillos
También conocido como Donar, Thunor, Þórr, Þunor.
Thor es el dios nórdico del trueno, la tormenta, la fuerza y la protección, una de las deidades más prominentes y veneradas del panteón nórdico. Hijo de Odín y Jörð (la Tierra), Thor es heredero de poder supremo combinado con la solidez terrestre. Su nombre es sinónimo de trueno, de la fuerza bruta de la naturaleza manifestada en forma divina. El jueves lleva su nombre en muchas lenguas germánicas, testimonio del alcance y la importancia de su culto en el mundo antiguo.
La característica más definiente de Thor es su martillo mágico, Mjollnir, una arma forjada por enanos maestros que genera rayos y truenos cuando es lanzada. La fuerza de Thor es casi incomparable: puede levantar lo que otros no pueden, destruir lo que otros no pueden romper, sobrevivir a lo que destruiría a otros. Sin embargo, su poder no es puramente físico sino también mágico, arraigado en los propios ritmos de la naturaleza. Cuando Thor monta en su carro tirado por dos cabras divinas, Tanngniost y Tanngrisnir, el ruido de las ruedas produce el sonido de las tormentas, las nubes se forman a su paso.
Thor es el defensor de Asgard y protector de Midgard, el reino de los humanos. Constantemente patrulla los cielos y las tierras, enfrentándose a amenazas que podrían destruir el orden cosmético. Su mayor rival es Jormungand, la serpiente del mundo, contra quien está destinado a luchar en el Ragnarok. Sus aventuras son legendarias: enfrentamientos contra gigantes, viajes a tierras lejanas, actos de protección que a menudo ocurren sin que los mortales se percaten. Thor no busca gloria como Odín sino simplemente cumple su deber de guardián.
A pesar de su enorme poder, Thor no es un dios lejano e inaccesible como Odín. Es más directo, menos inclinado a engaños, más confiable en su honestidad brutal. Está casado con Sif, la diosa del maíz, con quien comparte una relación relativamente estable por los estándares divinos. También tuvo hijos con la giganta Járnsaxa: Modi y Magni, ambos destinados a sobrevivir al Ragnarok. En el apocalipsis final, Thor enfrentará a Jormungand y, aunque morirá en el combate después de envenenar a la serpiente, su sacrificio permitirá que el mundo continúe en una nueva forma.