El dios de la vigilancia de los templos y los recintos sagrados
También conocido como Arununa.
Aroonoona, también conocido como Arununa, es la deidad guardiana de los marae, los lugares sagrados de culto y congregación en la Polinesia. Su función era custodiar los recintos sagrados donde se celebraban rituales, se tomaban decisiones comunitarias y se honraba a los dioses. Como vigilante de estos espacios, Aroonoona representaba el orden, el respeto y la inviolabilidad de lo sagrado.
Se le representaba en la iconografía tradicional con los puños cerrados en actitud ofensiva y una expresión de severidad o cólera. Esta pose no era meramente decorativa: simbolizaba su disposición a defender el marae contra cualquier profanación o transgresión. Los que se acercaban a los espacios sagrados debían hacerlo con respeto y con la intención apropiada, pues Aroonoona castigaba a los irreverentes y a los que buscaban violar la santidad del lugar.
La presencia de Aroonoona en los marae era considerada tangible y activa. No era una deidad distante o abstracta, sino un guardián vigilante cuya cólera se temía genuinamente. Se le ofrecían sacrificios y se pronunciaban invocaciones antes de entrar en los espacios que custodiaba, como forma de apaciguar su temperamento y asegurar la bienvenida del dios.
En la estructura religiosa polinesiana, Aroonoona ocupaba un rol crítico: sin su vigilancia, los marae perderían su condición sagrada y se desmoronaría el tejido de la vida ceremonial de la comunidad. Su presencia era garantía de que lo sagrado permanecería inviolado.