Guardianes de lagartos o más bien lagartos guardianes
También conocido como Mon-Moko.
Moko es un espíritu protector de Manga, particularmente importante en las tradiciones de Rapa Nui. Su naturaleza es híbrida: el Moko original posee una apariencia que oscila entre lo humano y lo reptiliano, una característica que sugiere su posición liminal entre el mundo de los humanos y el de las bestias. Se dice que ha engendrado descendientes humanos, extendiendo así su linaje tanto en lo divino como en lo mortal.
A diferencia de algunos espíritus que requieren culto constante o que se manifestan únicamente en momentos de crisis, Moko parece existir en un estado de relativa pasividad, observando los asuntos de los humanos sin intervención constante. Su carácter no es el de un guerrero o un juez, sino el de un guardián contemplativo que vigila más de lo que actúa.
En la práctica religiosa y doméstica de Rapa Nui, cada vivienda poseía su propio espíritu Moko personal para protegerla. Estas manifestaciones de Moko se tallaban en piedra volcánica, material abundante en la isla, creando figuras características que se colocaban en pares en las entradas de las casas. Estos guardianes de piedra actuaban como vigilantes permanentes, símbolos físicos de la protección espiritual.
La dualidad de los Moko de piedra —colocados en parejas simétricas— sugiere un concepto de equilibrio protector, como si dos aspectos complementarios de la vigilancia fueran necesarios para mantener una casa segura. A través de estas figuras, Moko extendía su presencia protectora desde el nivel cósmico hasta el doméstico, garantizando que ningún espacio humano quedara sin su vigilancia espiritual.