Dios creador que suscitó un delicioso Universo
También conocido como Ta-Oroa, Ta'aroa.
Ta'Aroa es el dios creador tahitiano, la figura suprema en la cosmogonía tahitiana y padre del poderoso Oro. Su rol fundamental es equivalente al de otros dioses creadores en mitologías oceánicas, pero su método de creación es singular y refuerza conceptos polinesios sobre la naturaleza de la auto-generación divina y la transformación.
Según la leyenda, Ta'Aroa emergió de dos huevos cósmicos primordiales. El primer huevo fue su matriz original; del segundo, Ta'Aroa mismo se gestó a sí mismo. Este acto de auto-creación es central a su naturaleza: no fue creado por otro, sino que se originó a partir de su propia voluntad y del material primordial disponible. Este concepto refuerza la idea de un dios que es causa de sí mismo, que existe mediante su propio poder.
Una vez que Ta'Aroa hubo alcanzado su forma completa, procedió a crear el universo mediante un proceso de transformación sistemática de su propio cuerpo divino. Su carne se convirtió en la tierra, sus huesos en las montañas que la configuran. Sus órganos internos se transformaron en criaturas del mar —sus intestinos en anguilas y otras criaturas acuáticas—, mientras que sus pulmones se transmutaron en las nubes que flotan sobre el cielo. Incluso su sangre adquirió una nueva forma, siendo los pájaros los que portan esa esencia roja divina.
Las plumas que adornan a estas criaturas aviares fueron utilizadas posteriormente para crear arreglos florales y adornos. Incluso los restos de las cáscaras de huevo fueron aprovechados: Ta'Aroa las transformó en las estrellas que pueblan el firmamento nocturno. No había desperdicio en la creación: toda materia prima disponible fue incorporada al nuevo universo, ningún aspecto del cuerpo divino dejado sin propósito.