Dios de los finales felices, los buenos tratos y las cosechas con beneficios
También conocido como Eventus Bonus.
Bonus Eventus, cuyo nombre significa «el Buen Resultado», era un dios romano menor pero ampliamente invocado que personificaba el deseo universal de que los esfuerzos propios culminaran en éxito. Su dominio original era principalmente agrícola: se lo invocaba para que las cosechas fructificaran, para que las semillas germinaran correctamente y para que el trabajo de siembra y recolección resultara en abundancia. Los agricultores romanos, cuya prosperidad dependía enteramente de variables meteorológicas y de factores fuera de su control directo, encontraban natural dirigirse a Bonus Eventus en busca de su favor.
Con el tiempo, sin embargo, el ámbito de influencia de Bonus Eventus se expandió más allá de lo puramente agrícola. Se convirtió en una deidad invocada por comerciantes que esperaban transacciones exitosas, por obreros que buscaban que sus proyectos se completaran sin contratiempos, y por cualquiera que se embarcara en una empresa esperando obtener resultados positivos. La razón de su popularidad residía en la verdad simple que encarnaba: después de realizar el trabajo, después de haber hecho todo lo posible, quedaba esperar que el resultado fuera favorable. Bonus Eventus representaba esa esperanza divina.
En las representaciones iconográficas, Bonus Eventus frecuentemente aparecía como una figura masculina de aspecto jovial, a menudo con cuerno de la abundancia o sosteniendo ramos de trigo o frutas. Su presencia en el hogar romano se recordaba mediante pequeñas estatuillas dedicadas a la esperanza de buenos resultados en los asuntos importantes. A diferencia de otros dioses que exigían sacrificios elaborados y rituales complejos, Bonus Eventus se conformaba con una oración sincera y la fe de que su intervención divina transformaría el trabajo en éxito. Era, en muchos sentidos, el dios de la fe práctica romana en que el esfuerzo honrado sería recompensado.